22 de octubre de 2009

Restaurantes generosos. Aprendiendo de la crisis (Cantina del Tenorio, 21 10 09)

La Cantina del Tenorio, jueves 21 de octubre de 2009. (Cantina del Tenorio, 21 10 09)

Puede que la crisis que está afectando al sector del vino, al sector hostelero y al de los restaurantes nos sirva para reflexionar. Donde antes no existía el término tapa relacionado con el consumo de una cerveza (o refresco, etc.) y ofrecida de manera gratuita, ahora puedes encontrar hasta dos langostinos buenos. Y ha sido por arte de magia. Los restaurantes y bares se vuelven más amables, quieren más sus clientes y piensan en cómo hacer que vuelvan, justamente, al mismo local.



Lo mismo sucede en los restaurantes. Está apareciendo un cuidado más generoso del comensal. Si antes pedías compartir entre dos personas un primer plato parecía que cantarías con una cierta aureola de tacaño, independientemente del precio en carta de ese plato. Hacías trabajar más sin un beneficio claro para la casa.



Hoy en La Cantina del Tenorio he visto varias luces en verde. Al pedir alubias blancas con pulpo con un coste de 8,50 euros hemos pedido compartir plato entre dos. Y la sorpresa ha venido por el lado de la generosidad (ausente hasta ahora en muchos restaurantes) apareciendo una ollita de acero caliente con cantidad suficiente para comer hasta 4 personas. El resultado es que la casa entiende tu petición y la valora como una opción a satisfacer.





Cuando el restaurante actúa con esa naturalidad, como si fuera la casa de un buen anfitrión que te acoge y te entiende, acaba siendo muy difícil desprenderte de un sentimiento de satisfacción que te hará volver al mismo sitio varias veces más.



20 de octubre de 2009

Menú degustación. Menú demostración (La Vianda, 9 10 09)

La Vianda, viernes, 9 de octubre de 2009.

Desde el punto de vista del comensal los menús de degustación se dejan para ocasiones especiales. Son menús largos, con muchos platos y no suele ser fácil encontrar el momento y las personas con quien compartirlos. Además, estos menús son la ocasión ideal para probar también vinos nuevos e incluso para cambiar de vinos durante la comida.

Desde el punto de vista del cocinero y/o del restaurante, los menús de degustación son una declaración de principios. Son las propias reflexiones de los cocineros vinculadas a libros, noticias, experiencias con otros platos, golpes de efecto, tendencias. Los platos son reflexiones profundas que se pueden comer.

Para los cocineros existe esa presión de que en cualquier momento puede aparecer en el restaurante alguna persona significativa, algún crítico o el representante de alguna guía de referencia. Hace no mucho se suicidó algún cocinero francés por dicha presión.

Hay que tener en cuenta que en el Bulli sólo hay menú degustación (de aproximadamente 35 platos-sugerencias)

En la Vianda han apostado por tener ese menú de degustación bandera y por cambiarlo cada cinco meses. Creo que es la mejor manera de obligar a un restaurante a que todo el equipo esté en proceso de cambio y mejora. De cualquier plato previo puede salir una idea con la que sorprender en el siguiente menú de degustación. Es un reto estar siempre pensando y que pensar sea una manera de ser y de cocinar.

Los platos servidos fueron los siguientes:



Falso huevo frito, espuma de patata y jamón



Crema de calabaza con láminas de bacalao y papada ibérica


Triángulos de champiñón y pato con agridulce de melocotón y piña



Chipirones de anzuelo rellenos y en su tinta




Salteado de solomillo de cordero lechal, setas de temporada y patata risolada



Crema de arroz con leche, tofe de chocolate y helado de naranja





Y el vino elegido fue André Clouet reserva.

La vieja Castilla (Arcos del Parral, 3 10 09)

Arcos del Parral,sábado,3 de octubre de 2009.



A veces entrar a un asador tradicional de Lechazo en Horno de leña se convierte en una seña de identidad para quien se siente de Burgos. Cuando recibimos una visita de un buen amigo o familiares muy queridos, tenemos siempre esa baza, llevarles a uno de lo 10 o 12 asadores buenos de nuestra capital o a uno de los 25 asadores buenos de nuestra provincia. Si además hace tiempo que tú mismo no has comido lechazo la experiencia vuelve a ser completa.














Porque la calidad de la materia prima suele ser óptima y la competencia entre los distintos asadores hacen imposible que ninguno de ellos se relaje en el buen hacer del cordero. En ese momento podemos compartir con nuestros huéspedes la íntima sensación de ofrecerles cultura que entra por la boca, o satisfacción elevada al cuadrado.

Lo antes dicho se adorna con un elemento a veces circunstancial y a veces esencial como es la elección de un buen vino. Esa satisfacción íntima nos llega también al abrir la carta de vinos y saber que muchos de los mejores también son de nuestra provincia.








Todo ello sucedió, sin darnos cuenta, al comer en Arcos del Parral. Un restaurante que trata de ofrecer calidad y simplicidad; calidad en las materias primas y simplicidad en las elaboraciones. El resultado: recordar aquella comida como una gran comida.

Poder elegir, saber elegir plato (El Punto. 22 09 09)

El Punto de Villalonquéjar, martes, 22 de septiembre de 2009.

Es casi obvio reconocer que cuando se llega a un restaurante para comer o cenar lo hacemos porque nos lo pide el cuerpo, es decir necesitamos comer. Cuando se llega la mesa con apetito, con ganas de comer (dicen que decir con hambre excede lo exagerado) un restaurante es el lugar, el paraíso. Así te sientes cuando al ofrecernos la carta imaginas platos apetecibles. En el caso del menú del punto la satisfacción es muy alta. Dan a elegir entre siete platos, tanto primeros, segundos de carne y pescado (uno al gusto) como postres tan sugerentes y especiales que cuesta decidirte. Es curioso porque este puede ser un arma de doble filo para la satisfacción final puesto que puedes acabar la comida con la frase: debería haber pedido… .













El éxito está asegurado porque nuestra elección, comíamos dos, estuvo por encima de nuestras expectativas previas, y eso es lo verdaderamente difícil. Elegir platos distintos y que todos superen lo esperado te hace salir del Restaurante con la intención de volver y probar el resto un nuevo día. Sales contento satisfecho.

Por otro lado poder beber a un precio muy bajo un gran vino dentro del menú, Abadía de San Quince Reserva, es rizar el rizo. Creo que la apuesta de El Punto de Villalonquéjar es sólida y pasa por ser una de las mejores de Burgos, capital y provincia.



Nuestra elección fue la siguiente:
1. Risoto con boletus y langostinos 1. Verduras salteadas
2. Mollejas de cordero lechal con salsa verde 2. Bacalao confitado con salsa de callos

Postre. Tarta de Chocolate y Arruz con leche.

Precio: 25 euros Vino: 6 Euros

1 de octubre de 2009

Dar de comer para ser feliz (Blue Gallery, 20 9 09)

Blue Gallery, domingo, 20 septiembre 2009.



La experiencia de comer en los restaurantes puede ser gratificante. La mayor parte de las veces nos conformamos con que las cosas estén en su sitio y los sabores estén a la altura de los recuerdos. El cordero como debe saber el cordero. Es una manera de comer apetecible. Se convierte en un hábito en relaciones familiares, comerciales. Suelen adecuarse generalmente a los gustos de las personas a las que menos les gusta comer, a las opiniones más tradicionales y conservadoras. Muchas veces se convierten en la dictadura del “menos sabio”. En estas ocasiones la comida no es importante, es sólo un punto de encuentro, un lugar donde reunirse de manera relajada.

En muchas de esas comidas y cenas nos conformamos con platos que nosotros mismos podemos cocinar y comer en casa, en recetas al uso. De manera más recurrente la gente joven empieza a cocinar y es capaz de reproducir recetas parecidas a las que se consumen en la mayoría de los restaurantes, recetas de madre, padre o abuelos. Es probable que si todos nosotros tuviéramos casas más grandes dichas reuniones podrían celebrarse en ellas y la calidad gastronómica de los platos estaría a una altura similar, si no mayor, que muchos de los restaurantes que lucen rótulo.






Creo que debemos intentar dar un paso mas allá y conseguir que en los restaurantes se coma mucho mejor. Los cocineros y sumilliers son nuestros padrinos en la iniciación hacia la felicidad en el comer. Una felicidad conseguida por argumentos de sabor, textura y sorpresa. Debemos acercarnos a aquellos que intenten hacernos felices.

Muchos lo harán consiguiendo mejorar platos tradicionales y otros iniciando nuevos caminos. Ambos son ejemplos necesarios.

Creo que comer hoy en el Blue Gallery nos ha hecho felices un buen rato. Y seguiremos recordándolo con una sonrisa satisfecha.

Hernán Cano
octubre 2009