26 de marzo de 2010

Cultura en la mesa Casa Babilón 22 03 2010

La conversación suele ser algo escaso. Suele haber palabras, frases, discursos, pero estar con personas que saben conversar es un sueño. Generalmente la gente quiere hablar, tirarse el rollo, explicar su importancia, su desarrollo, su posición central en anécdotas de todo tipo. Y yo soy el primero en eso muchas veces.







Pero en una mesa es fascinante escuchar; comer y escuchar; comer y entender lo que te dicen y saborear las palabras junto a los hidratos de carbono. Si además entiendes lo que se cuenta y las palabras e ideas son brillantes todo ello transforma; te mejora.



Las comidas de diario, de trabajo, de menú, de lunes, no parecen ser un encuentro muy fascinante de antemano. Pero si encuentras esos puntos en común con tus amigos, socios, clientes, se pueden convertir en un evento, en un encuentro, como decía Eduardo Galeano; en eso que nos hace que merezca la pena estar.








Y de esta comida me llevo esa lectura del libro “Calor” de Bill Buford, que necesito conseguir cuanto antes, y muchas otras referencias de las que seguir tirando del hilo de lo verdaderamente interesante. Pero sobre todo esa idea de “autoritas”, de encontrar personas brillantes y educadas que, si la escuchas, saben sacarte del tiempo corriente y ponerte en el de los espectáculos. Gracias Javier-es por aquella comida.

21 de marzo de 2010

Siempre un acontecimiento: Fábula Restaurante Fábula 11 03 2010


Comer en Fábula es siempre un acontecimiento. Aún recuerdo la primera comida allí en la que pedimos, a placer, un vino distinto en cada plato. Bebimos vinos de todo el mundo, asesorados por Álvaro Ribera. Siempre ha sido un restaurante de referencia de Burgos, desde hace ya diez años. Y el sitio, el espacio en sí, es para mí un referente, con esos colores verdes, donde me siento expectante.


También recuerdo una comida con mi familia de Madrid en la que quedaron tan sorprendidos por la calidad de los platos y por la abundancia de comida que nos llenó de orgullo tener un sitio así al que ir.

Porque Fábula ha sido, y es, el rompehielos de la cocina actual de Burgos. Ha tenido que luchar contra los reyes del lechazo asado y las cofradías medievales; contra ese techo de cristal, a veces sucio, que imposibilitaba saltar en el espacio de la innovación. Y saltando sigue Isabel Álvarez siempre abierta a colaborar y a abrir Fábula a las tendencias del Primer Mundo gastronómico.

Y ese trabajo es muy serio, arriesgado y constante; es el trabajo de la hostelería siempre al pie del cañón, sin descanso; abierto casi todos los días del año. Es el trabajo de la poesía hecha negocio, el trabajo de quien expone en cada plato lo que es y lo que le gustaría ser, y se lo dice en silencio a extraños.


Por eso, no es lo mismo comer en los restaurantes de fotocopia que en los de original, no es lo mismo poesía que prosa, no es lo mismo cantar una canción propia que volver a “La chica de ayer”. Y en esos detalles no sólo se diferencia el valor del precio, sino que se entiende que te miran a los ojos con sinceridad, de igual a igual, te guiñan un ojo y te dicen: “vivimos ahora y debemos sentir ahora”.


10 de marzo de 2010

Compartir y comer. La Favorita 05 03 2010

Cuando te reúnes con tus amigos para comer y notas que hay muchas ganas de pasarlo bien sueles encontrar distintos tipos de restaurantes, entre ellos sobre todo dos: los que te cortan y los que te cuidan.

Cuando los camareros notan demasiada efervescencia en la mesa piensan: o que pueden acabar muy tarde y que será una mesa incómoda o que si se trata bien a la mesa vendrán copas, postres, puros, cafés, propinas, y una factura mayor que justifique el mejor de los tratos. Si te encuentras en la segunda situación con tus amigos no dudes que estar en un restaurante merece la pena.

En La Favorita encontramos ese trato, esa disponibilidad total para charlar sin cortes, sin límite de tiempo y estando bien servidos hasta el final.

Pero lo más agradable fue que, siendo 4 comensales, compartimos cada plato (con ayuda de las camareras que nos aportaban platos limpios y cubiertos necesarios), y ello hizo que junto al buen vino, la comida fuera especial; de las que se recuerdan, de las que se toman como ejemplo para volverse a juntar. Hablar “del gobierno” mientras compartes una comida sabrosa con tu gente se convierte en “vida condensada”.

Si además la comida está especialmente buena, tan buena como se espera o más, la sensación te lleva a la sonrisa satisfecha. Estamos hablando de un chuletón de buey antológico que no se nos olvidará en varios años.

Pensar antes de comer. La Antigua Galería. 18 02 2010.

Después de comer en La Antigua Galería me vino a la mente la siguiente idea: “es imprescindible antes de llegar a un restaurante saber lo que vas a comer, o mejor, saber lo que no deberías comer”.

Cuando entras al restaurante te ves envuelto de olores y visiones de platos ya servidos que te hacen tomar una decisión en caliente, nunca mejor dicho. Así, dejarte llevar por el olor a cordero asado sin haber reservado antes hará que pidas un cordero no previsto y puede ser que llegue uno no perfecto.

Pasa también cuando pides arroces en el momento; es casi imposible que llegue en su punto a no ser que lo hayas reservado.

Creo también que debemos dejarnos asesorar e intentar platos del día, realizados con productos de temporada recién comprados y recogidos. No esperemos comer buenas setas en verano, por muy buena pinta que puedan tener.