29 de julio de 2010

Sin duda, uno de los mejores restaurantes de Burgos. Refectorio de San Amaro 28 de julio de 2010

Cuando defiendo el talento de Burgos gastronómicamente me refuerzan la calidad de distintos restaurantes, la calidad de sus cocineros y la calidad de otros sectores como las reposterías más modernas y las empresas de catering. Recadhos es una de esas empresas.

Es uno de esos puntos que dibujan el círculo virtuoso de una gastronomía que debe crecer. Como empresa de catering y de servicios de hostelería es un referente de excepción en constante mejora que aporta a las comidas de encargo, los lunch, los “vinos españoles” un atractivo por sí mismo. Si hay un acto y ves allí a los chicos de Recadhos sabrás que debes aprovechar la ocasión para saborear alta gastronomía a bocados pequeños. ¡Quédate hasta el final!.











Además Recadhos tiene en el Refectorio de San Amaro su propio restaurante. Es un restaurante especial en el que sólo se come con reserva. Es un gran restaurante porque cuenta con un equipo con talento. Ana Jubeto capitanea esa cocina actual, moderna, sorprendente. Puede ser, sin duda, uno de los mejores restaurantes de Burgos.

El menú del que disfruté en muy buena compañía es de nota alta. Menú muy largo de platos completos, sabores intensos y pinceladas virtuosas. Se nota un gran aprendizaje de los platos pequeños, de dos bocados, esos platos aptos para los menús de degustación. Aprendizaje requerido para sorprender, para no cansar, para ganar a esos canapés habituales.

También había platos de fondo, basados en la tradición como las manitas de cordero en rulo. Las vieiras con boletus eran buenísimas. Estoy acostumbrado a comer vieiras en las que me sustraen esa parte naranja, el coral; me roban lo mejor del plato. En muchos sitios, también en los mejores, se conforman con presentar el músculo circular. Es como pedir una nécora, que se queden con la cabeza y presenten sólo las patas. Ahí supe que la cocina entiende al comensal. Ese segundo saboreando el coral duró mucho tiempo.

Me tienen ganado y ahora además convencido. Las fotos hablan por sí solas. Gracias.










Ejemplo de esfuerzos aprovechados. Tapería Royal, 22 de julio de 2010

Fue ilusionante comprobar cómo la tapa caliente ganadora del concurso de San Pedro 2010, titulada quesithake, seguía en el mostrador de la Tapería Royal. Es una tapa muy buena, bien pensada, bien presentada y con mucho sabor. Además de ésta también aparecen otras tapas ganadoras o finalistas de concursos anteriores, también de los concursos de San Lesmes (como la de la foto que sigue)



Las tapas tenían sus carteles con el fin de que los clientes pudieran comer lo premiado y como refrendo del trabajo de cocina durante años. Así, el negocio gana prestigio y también gana un conjunto de trabajos, de tapas que generan negocio.

De esta manera descubrí que los concursos de tapas de Burgos pueden generar ideas interesantes aunque hasta el momento la calidad no haya sido desbordante. Si se promueve un premio y varias personas se ponen a pensar recetas nuevas es posible que lleguen a realizar recetas que se conviertan en tradicionales en varios años.

Es un despilfarro de esfuerzo y talento aceptar un concurso en el que el 80% de los presentados acceden sin interés por ganar. Tiene un resultado cero, escaso, mediocre.

Si surgieran cinco tapas excelentes en cada concurso en 10 años habríamos aportado a nuestra gastronomía unas 100 recetas dignas que mejoren nuestra oferta, nuestro interés, nuestra vida.

21 de julio de 2010

Buena elección, un lugar muy especial. Fábula 28 de junio de 2010.



A veces me da por pensar en los mejores platos que he comido desde que empezó la experiencia Siburita. Tengo un amplio listado en la cabeza. Compondría un menú degustación con platos de 6 o 7 restaurantes distintos. Siempre me hago el planteamiento después de probar algo sorprendentemente bueno. Tiendo a enlazarlo con lo anterior, aunque haya pasado varios meses.





La última perla de este collar pertenece a Fábula. He probado bacalaos un muchos sitios y es un pescado arraigado en muchas gastronomías y restaurantes. Pues mejor que todos los demás es el bacalao de Fábula.



Claro que era un día especial y me había acostumbrado a comer tapas no demasiado convincentes. Había bajado mi nivel de optimismo. Mirando a la calle soleada, desde una mesa en la mejor compañía, me sentía privilegiado por tener ante mí los raviolis de verduritas tan afamados de la casa, el rollito de primavera de olla cocida y el bacalao cocinado a baja temperatura. Pero sobre todo de sentirme en el mejor lugar y saberlo.




20 de julio de 2010

Manifiesto Nórdico a la Burgalesa. La posada del pintor, Las Quintanillas (Burgos), 14 de mayo de 2010




Últimamente he tenido la impresión de estar en medio de un espejismo. He comprobado la calidad de la cocina de muchos cocineros jóvenes, y no tan jóvenes de Burgos. He comprobado la calidad y el talento de esas personas también fuera de las cocinas. Por todo ello creo que el panorama gastronómico burgalés es muy brillante. Pero ¿cuánto de brillante?.

La revolución culinaria de Adrià se ha esparcido y probablemente la fórmula de la libertad creativa hace floreciente no sólo a la gastronomía de Burgos sino a todas las realidades gastronómicas locales. ¿Si empezara a conocer a los cocineros de León, Zamora, Salamanca etc. tendría esa misma sensación pletórica? Es difícil saber si la realidad burgalesa es especialmente talentosa.

Lo que sí noto es que los nodos, los puntos del talento están aislados. La rivalidad personal y la competitividad entre empresas (restaurantes) es latente. No se ve pero hace que la maquinaria de las conexiones personales no funcione. Si trabajáramos por una competencia leal se conseguiría el reto común de conseguir que más personas se sientan a gusto en muchos restaurantes y salieran a comer fuera de casa con más ilusión.

Uno de esos nodos es la Posada del Pintor recuperada por Patxi para la buena gastronomía. Su talento y experiencia son espaciales a pesar de las escasas condiciones y tamaño de la cocina en la que trabaja.

Repasando el manifiesto nórdico, en el que firma y cree René Redzepi, creo que podríamos crear entre todos un manifiesto nórdico a la burgalesa en el que den frutos grandes y dulces los talentos escondidos y semiaislados. Lo pasaremos mejor y tendremos más brillo (y más negocio).