29 de enero de 2012

Buenas sensaciones. La Pedraja 6 1 2012

En todo este tiempo he encontrado restaurantes muy diferentes: sitios familiares, sitios dirigidos como grandes empresas, sitios humildes. Los cocineros, los jefes, los camareros suelen responder a dinámicas únicas que sólo se encuentran e un determinado restaurante. En unos negocios los cocineros no mandan nada y en otros son la estrella de la fiesta. Los que resisten a los problemas y las crisis son lo locales familiares en los que una familia forma el esqueleto de dicho negocio. Porque se necesitan, a veces, determinados esfuerzos que sólo por compromisos extraprofesionales se suelen proponer y/o aceptar.







Me gustan cada vez más los lugares en los que en la sala, en el comedor, hay una persona que marca el negocio. Los cocineros han llegado a un grado de reconocimiento profesional que hace que la mayoría de los restaurantes sean los que mandan. Se ha ampliado la distancia entre cocineros y camareros. Muchos quieren ser cocineros y casi nadie quiere ser camarero.

En La Pedraja Michel domina la sala y da esa sensación de tenerlo todo dominado y estar alerta a los comentarios de los clientes. Se mantiene distante con los distantes y cercano con los que lo requieren. No en todos los negocios hay personas así. Pero en los que las hay, la oportunidad de poder comentar la comida o los vinos con él hace que todo sepa mejor, y que merezca más la pena salir de casa.

Para reforzar lo antedicho, es la prima de Michel, Fuensanta Cereceda, la cocinera de La Pedraja. Y tiene un punto espectacular para platos tradicionales. Buenas
sensaciones.





16 de enero de 2012

Enoturismo intenso. Torremilanos 4 1 2012

La oportunidad de comer en Torremilanos era interesante. Así se lo pareció a Rafa, Rodrigo y Gonzalo cuando se lo propuse. Conocer además la bodega, una de las más legendarias de Ribera del Duero, suponía viajar hacia Aranda con ilusión enoturística. También me seducía conocer la cocina de Delio Larrañaga, el cocinero guipuzcoano que dirige los fogones del restaurante hotel Torremilanos.









Poco a poco voy entendiendo la importancia de las palabras que se refieren a la crianza y potencial de los vinos. Ir con estos amigos suponía que su mayor destreza y sabiduría, su dedicación profesional hacia el vino y su mundo, me darían frases y comentarios útiles y probablemente inolvidables. Delio nos recibió y nos hizo sentir como en casa. A los pocos minutos se incorporó al grupo Ricardo Peñalba López, heredero de la bodega y defensor de criterios propios sobre el futuro del vino y de los vinos de Ribera del Duero.

La visita estuvo trufada de mensajes ocultos tras las palabras. Ricardo nos enseñó la bodega y poco a poco se fue integrando como miembro de un grupo casual, pero de la misma edad prácticamente. La unión la cimentó el ir catando los vinos que se nos ofrecían. Gonzalo, también bodeguero de viña Solorca, y Ricardo nos ofrecieron perspectivas interesantes sobre el vino, su venta, su mejora, sus problemas, sus soluciones. Sobre las personas que ayudan y las que no. Sobre los organismos que funcionan y los que no.







Dichos comentarios se quedarán con nosotros como la sensación de que hablar sobre vino con buenos vinos abiertos, los que nos ofreció con generosidad Ricardo en la comida también, mejora el entendimiento y el acercamiento entre ideas y personas. Por supuesto la comida de Delio estuvo a la altura. Me quedo con las ganas de que en otra ocasión pueda disfrutar de la comida con mayor atención. Gracias.

14 de enero de 2012

Coherencia y cocina. Restaurante Gaia. 30 12 2011

Por fin pude comer en Gaia. Lo digo porque lo he intentado varias veces y no lo encontraba abierto. Se convirtió en un deseo intenso después de conocer a Marisol y Miguel fuera del restaurante. Algunos amigos nos pusieron en contacto. Son sumamente simpáticos y conociendo la coherencia de sus creencias gastronómicas, y vitales, me parecía enigmático conocer cómo su cocina reflejaba esa coherencia.

Suelo encontrar personas que hablan de cómo son y relatan cómo quieren ser. Es difícil encontrar personas que luchan por ser como quieren ser, como piensan que deben ser. Son pocos los que lo consiguen.





La manera de comer en Gaia, restaurante vegetariano (o vegano) de larga trayectoria en Burgos, es desenfadada y el ritmo de Marisol en la sala y Miguel en la cocina hace comprensible que sus viajes sean tan necesarios y tan largos. Pero la comida era brillante e intensa, tenía sabor y suavidad, era contundente y fresca. Y tenía atracción. No he estado en ningún otro local en el que se haga cola para comer y la gente espere a 2 grados en la calle su turno. Todos se sentían contentos de estar allí, de poder comer allí.

Me gustaría pensar que también la coherencia y la constancia son elementos atrayentes per se. Gaia es un buen lugar para pensar en ello.









Vitalismo. La Esencia 27 12 2011

Llevo dos meses encontrando a gente y hablando de vitalismo. Las frases recurrentes sobre que “estamos luchando” en nuestros trabajos y “tirando” y que “todo está muy feo” son demasiado utilizadas. Creo que se han convertido en espacios comunes. Pero no se trata de pensar que todo va bien y mucho menos que los avariciosos responsables de esta crisis no deban ser ajusticiados.





Creo que debemos empezar una cadena de buenas noticias, acciones y deseos. No se trata de impostarlas ni de inventarlas sino de atender a aquellas cosas bellas, justas y agradables que también suceden. Creo que se nos está metiendo un miedo en el cuerpo que nos paraliza y hace que aceptemos cosas inaceptables. Creo que hablar sólo de esas situaciones negras nos hace intoxicar el ambiente con más miedo. Creo que ese miedo está dirigido por los mismos mercaderes de Venecia postmodernos que nos han metido en su pozo. Seamos críticos y vitalistas, seamos amables y vitalistas, seamos luchadores y recordemos que debemos divertirnos sabiendo que sólo somos el tiempo que nos queda.

La comida en La Esencia fue sensacional. Nos reímos de las bromas que repetimos desde hace ya veinte años. Nos juntamos los amigos de siempre y sentimos que los platos nos satisfacían y nos deslumbraban. Las bromas prosiguieron hasta más tarde.





Generosos. Bar Vicente 18 12 2011

La generosidad es una de esas virtudes que se entienden siempre desde un punto personal. Pero es curioso que cuando realmente se disfruta de la generosidad es cuando se da, mucho más que cuando se recibe. Así lo siento yo. Es como esa canción de Drexler en el que se da y se recibe como una cadena de virtud; todo lo que se tiene es lo que no se retiene.

Justo en los mismos días en los que sonaba esa canción en mi coche, por la radio relataban una de esas absurdas encuestas, que llenan espacio in formativos varios, que trataba de la sensación de felicidad por gremios. Así, los que aseguraban estar más felices eran los curas por delante de médicos; y el locutor nos convencía de que tal encuesta daba a entender que se sentían más felices aquellos que tenían mayor sensación de servicio y entrega. La felicidad según una encuesta sin fuente citada se basa en entregar el tiempo a los demás.





Pensaba, mientras, que las encuestas sirven para ofrecer axiomas sin premisas ciertas y que ese redactor aquel día tenía hueco en el informativo y se lo dio a esa reflexión universal, probablemente porque ese día no se cumplían años de la muerte de alguna estrella del cine desaparecida truculentamente.





Como cadena de casualidades encontradas o buscadas ese mismo domingo volví al bar de Vicente y volví a ver a Vicente con esa cara de ser feliz que se le pone cuando sus platos son entregados como premios a sus clientes. Ese bar humilde nos ofreció un caviar exquisito a un precio que probablemente hacía perder algunos euros a Vicente por ración. Pero le brillaban los ojos por poder ofrecérnoslo; era un premio para los que vamos con la intención de ser apreciados con su don y sus platos.

Al salir del Bar, después de sentirnos especiales por haber estado allí, sentimos un regustito por estar vivos, por haber sido premiados por la atención de una gran persona que cocina con suma generosidad.