29 de abril de 2010

¿Qué son tres estrellas? Varias sonrisas. Zaldiarán 22 de abril 2010 Jean Francois Piége



La cocina se topa a menudo con esos preconceptos y juicios previos, y con simplificaciones. Poner nombre a las cosas, organizarlas nos sirve para situarnos, para identificar los límites, para hablar sin profundizar. ¿Qué se puede esperar de una comida realizada por un cocinero de tres estrellas Michelín?

Es como decir: ¿qué se puede esperar de dios?. Allí estábamos ante la cocina del menú presentado por Jean Francois Piège en el Restaurante Zaldiarán de Vitoria. Parece que su comida nos debía haber hecho entrar en trance; que sus bromas debían hacernos reír a carcajadas. Y nos hizo sonreir solamente.




Pero hacer sonreír es suficiente. Gracias a los comensales de nuestra mesa, la comida fue divertida y hablar de los platos con cocineros profesionales fue una experiencia completa. Hablar de las técnicas y lo novedoso de la comida del francés en compañía fue especial porque sonreír acompañado de otras sonrisas llena.



Así vistas las cosas, y según lo tratado en Vitoria, la cocina de los grandes restaurantes está en declive, en decadencia. Así lo afirmaba Rafael García Santos quién a favor de corriente expuso sus últimas ideas sobre la crisis, el cambio generacional, “la cocina posibilista”. Según él se necesita una tercera generación de cocineros españoles que no aparece: la primera fue la de Arzak y Subijana, la segunda la de Adrià. Esos cocineros deben saber lo que dan de comer con los pies en la tierra.



Biológicamente el ser humano no puede dejar de comer diariamente. Así, los más días comerá en casa; otros, comidas de trabajo; otros, comidas familiares; otros, alguna lata; a veces sólo comida. Pero las sonrisas no son necesarias biológicamente.

Creo que lo importante de una comida compartida es beber vino y comer esperando la sonrisa buscando su encuentro, eso es suficiente: eso es irremplazable.














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