La cocina de Patxi Eceiza, jefe de cocina de Zaldiaran, es muy exacta. La cena que ofreció Gonzalo Antón y su equipo comercial y culinario, con Eceiza al frente, fue sorprendentemente buena y se celebró el 16 de febrero en el Hotel Siken de Burgos. Creo que comí mejor que en Zaldiaran. Venir de fuera y convencer no es fácil. A mí me tiene ganado el congreso de Vitoria que también presentó su edición de este año. Creo que no hay evento de ningún sector económico o cultural que pueda juntar a los mejores todos lo años. Adrià, Redzepi, Bottura, Santi Santamaría, Ruscalleda, Roca, Bras, Robuchon, Ducasse, Berasategui, Denis Martin, Berasategui, Aduriz o Dacosta son habituales y consideran Vitoria un ejemplo, un evento excepcional y un regalo anual; y Gonzalo Antón y Vitoria-Gasteiz lo consiguen. Es sorprendente cómo lo consiguen.



Algún día, a años luz, Burgos Alimenta conseguirá llevar a alguien al Txistu con cierto brillo. A alguien se le ha ocurrido pensar:¿por qué se lleva la comida burgalesa a un restaurante vasco de Madrid? o ¿por qué se toman referentes intelectuales de segunda y sumamente alejados de la excelencia gastronómica como comensales invitados?. Espero que la reflexión y no la genuflexión cundan en los responsables de este despropósito para que apunten más alto del besamanos provinciano en la capital.



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